Te reconoces en esto:
- Empiezas hábitos, proyectos o cambios con entusiasmo y después pierdes el ritmo.
- Te frustras cuando los resultados no aparecen tan rápido como esperabas.
- Pasas de exigirte demasiado a no hacer nada.
- Una interrupción termina convirtiéndose en días o semanas sin avanzar.
- Te prometes volver el lunes, el próximo mes o cuando recuperes la motivación.
- Ya probaste retos, agendas y técnicas, pero terminas repitiendo el mismo patrón.





